Très chic: Un mundo de hombres y pantomimas escénicas.

belleza, cuerpo, Cultura popular, feminismo

No nos engañemos, el mundo de la moda ha sido siempre un mundo de hombres. Ellos han dictado los ideales de belleza y han diseñado el vestuario que ellas han llevado. En el siglo XXI la cosa no ha cambiado mucho; algunos de los diseñadores más renombrados de las ultimas décadas: Jimmy Choo, Marc Jacobs, Christian Louboutin, Karl Lagerfeld, Valentino, John Galliano, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, Giorgio Armani, Jean Paul Gaultier, Tom Ford, Óscar de la Renta, etc. La lista es interminable.

Hace unas semanas en la semana de la moda de París, Karl Lagerfeld presento su nueva colección para la maison francesa Chanel. A mi parecer una pasarela de moda se acerca más a una performance que al simple hecho de presentar un grupo de vestidos bonitos poco llevables. La marca francesa capitaneada por Lagerfeld nunca decepciona en su escenografía, aunque levanta ampollas cada temporada. Es de sobras conocida la temporada Otoño-Invierno 2014/2015, en la que el equipo de la maison convertía el recinto de la pasarela en un supermercado donde las modelos andaban como autómatas y simulaban comprar bolsos 2.55 envasados al vacío. Algo muy criticado, ya que se podía hacer la lectura de que comprar un bolso de estas características era tan fácil y necesario como ir al súper a comprar comida, aunque si pensamos en los mas de 2.500 € que vale en bolso en cuestión (la talla pequeña), quizás se aleja de la economía del comprador medio de cualquier ciudad europea. Personalmente, lo interpreté como una broma de mal gusto en la que el “Kaiser”, como se conoce a Lagerfeld en el mundo de la moda internacional, invitaba a sus clientes a comprar compulsivamente como si se tratara de adquirir algo básico.

Sin embargo la temporada pasada está eso, pasada. La nueva ironía de la casa francesa ha sido montar un escenario evocando las calles parisinas, y llenarlo de bellísimas modelos de más de 1.80 y talla 0 luciendo lo último de Chanel en una pantomima que representa una manifestación feminista. Hay varios motivos por los que deberíamos escandalizarnos y querer boicotear la marca (si pudiésemos). Primero por los slogans que se podían leer en las pancartas que las modelos portaban, precisamente banales e incluso ridiculos: “Ladies First“
, “Women’s rights are more than alright“, “Be different“,
”Boys should get pregnant too“, “Feminism not masochism“, “Make Fashion Not War“. La industria de la moda y las revistas, instigadoras de ideales femeninos casi imposibles de alcanzar, han alabado el cinismo de Lagerfeld y se han desecho en cumplidos y llegándolo a calificar como el abanderado del nuevo feminismo. No podemos olvidar que este mismo individuo ha protagonizado un sinfín de escándalos por llamar a sus modelos (extremadamente delgadas) gordas; además criticó la portada de Vogue America de Adele por su físico poco canónico; y declaró que Coco Chanel no era lo suficientemente fea para ser feminista…Personalmente, creo que Lagerfeld se ríe de un movimiento necesario y lo banaliza cuestionando su importancia.

La relación moda-feminismo ha sido siempre difícil. La industria de la moda ha sido constantemente criticada por reforzar los estereotipos femeninos más negativos, y ha contribuido a el aumento de la visión negativa del cuerpo de la mujer por las mismas mujeres. Quizás el problema es el encontronazo de las definiciones de los dos campos; por un lado los movimientos feministas representan una ideología que pretende la equidad y liberación de la mujer. Pero por el otro lado, la industria de la moda es eso, una industria, y por consecuencia parte de otro movimiento ideológico: el capitalismo. ¿Se excluyen? En mi opinión no, pero el balance entre ambos es una tarea ardua, y mas cuando energúmenos contribuyen a utilizar y mitificar la imagen y comportamiento de una mujer ideal inexistente. Es cierto que también hay una industria de la moda masculina, pero desde luego no tiene el peso ni mueve económicamente lo que lo la venta femenina. Me pregunto si esto se debe a la educación que recibimos. Desde pequeña recuerdo ver revistas de moda sólo y exclusivamente dirigidas hacia el público femenino. En el artículo de Beyoncé, me hago eco de la pregunta ¿Porqué se educa sexualmente de manera diferente a niños y niñas? Creo que la misma pregunta es aplicable en el contexto fashion.

Blanca B.

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